La comida asiática, aquel arte culinario lleno de sabores diversos: el pollo agridulce, el sabor distintivo del sashimi fresco, el arroz recién cocido... Precisamente, toda esta variedad hace que no podamos encasillar toda esta gastronomía en una única etiqueta que englobe desde Japón hasta el Líbano.
Es por ello que vale la pena resaltar que cada país tiene una tradición culinaria única, moldeada por su propia historia. Por ejemplo, el consumo de ramen en Japón se incrementó por la accesibilidad al trigo, y poco a poco este plato se difundió a través del mundo como icónico.
Ademas, ¡cómo olvidar los ingredientes! Estos se utilizan para innovar y crear todo tipo de delicias. Es cierto que en casi todas las comidas asiáticas más conocidas emplean algún tipo de carbohidrato, ya sea fideos o arroz, y proteínas como el marisco, aunque en comidas como la libanesa se emplean por el contrario ingredientes como el garbanzo.
Finalmente, es importante recordar que la comida asiática no pertenece exclusivamente a lugares como China, Japón o la India, sino también a países de Oriente Medio, lo que engrandece el espectro hacia una gastronomía repleta de sabores e ingredientes.
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