Arte, grandes infraestructuras, calendario, leyes... El Imperio romano nos legó muchísimos aspectos que hoy seguimos utilizando en nuestro día a día. Sin embargo, todo queda eclipsado a pensar en una característica de la Italia contemporánea: la gastronomía. Las pizzas de masa fina o los espaguetis a la carbonara son santo y seña del país mediterráneo. Pero, tranquilos, no es necesario coger un avión para degustar las delicias de la cocina italiana. La Tagliatella, situada en pleno centro de Pamplona, la Plaza del Castillo, se encarga de hacernos más cómoda y cercana la visita a un restaurante italiano.
La primera impresión que pretende causar un restaurante es una de las claves del éxito. En este caso, La Tagliatella ofrece una experiencia inmejorable. Al abrir la puerta, el cliente se encuentra con un local profusamente iluminado y salpicado de pequeños cuadros en sus paredes con representaciones de monumentos típicos de Italia. Pamplona, Florencia, Milán, Roma...Cualquier diferencia entre estas ciudades se vuelve difusa al entrar en la Tagliatella.
Asimismo, el núcleo de la cena lo compusieron una pizza Bismarck (tomate, mozarella, jamón y huevo) y unos antipasti de queso fundido salteado de verduras horneadas. Ambos platos superaron nuestras expectativas. Todos los ingredientes de la pizza combinaban a la perfección sin resultar pesados, y el queso de los antipasti se terminó en un visto y no visto.
Al finalizar la cena, Jennifer, una de las camareras del local, que nos atendió exquisitamente, respondió a cada una de nuestras preguntas. Entre otras cosas, nos dio algunos de sus platos favoritos. Para ella, el top 1 se lo lleva la pizza melanzana, con tomate, mozarella, berenjena, Parmigiano Reggano DOP (Denominación de Origen Protegida), miel y crema balsámica. Este último ingrediente es el que le porta el sabor tan especial. No obstante, la pizza strabuona (mozzarella, tomate natural, pancetta italiana, Grana Padano DOP, jamón york, cebolla y miel) tampoco se queda atrás. Más allá de las pizzas, la pasta, tanto rellena como "sola", las ensaladas y los antipasti son productos muy cotizados. Y es que es precisamente la versatilidad y el tamaño de las raciones lo que hace a este lugar, según Jennifer, perfecto para venir con amigos, la familia o la pareja. Eso sí, conviene salir de la zona de confort y pedir en cada ocasión un plato diferente.
En definitiva, agradecemos a La Tagliatella el trato y la calidad de sus menús, y animamos todos los lectores a que conozcáis más acerca de la gastronomía italiana. No os aseguramos que salgáis hablando italiano, pero sí con una sonrisa y una expresión de placer y satisfacción.
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