La Empanadería: un tesoro de tres colores

Aunque para muchos la comida por excelencia venezolana sea la arepa, el local La Empanadería destaca, como su propio nombre indica, las empanadas, que hacen las delicias de todos aquellos que se detienen a degustar estos pequeños manjares.  

No obstante, el éxito de Yosmel Noriega, de 44 años, no es nuevo. Este venezolano abrió su primer local, La Empanadería, en la Rochapea, y recientemente ha abierto su segunda sucursal en el céntrico Casco Viejo de Pamplona, justo enfrente de la Iglesia de San Nicolás. Así, el domingo día 20 de octubre tuvimos la oportunidad de visitar el establecimiento y charlar con sus dueños. 



“Las empanadas son el producto estrella” apuntó un orgulloso Yosmel al escuchar la primera pregunta, y el "galardón" está justificado. Optamos por probar dos de las empanadas que nos recomendó, las de carne mechada y de pollo, y ambas dejaron el listón muy alto. Aunque su presentación fuese simple, el sabor de las empanadas no decepcionó, jugosas y llenas de sabor. No es extraño que, tras comerlas, nos asaltara la necesidad de pedir más. 



Pero, como el propio Yosmel indica,  el repertorio gastronómico no solo está formado por empanadas, sino que el menú contiene otras opciones para aquellos que disfruten con la variedad, como tequeños, perritos calientes y hamburguesas. Por ello, pedimos un par de tequeños con salsa wasakaka y, tal y como con las empanadas, el crujido de la masa, lo suave del queso y la cremosidad y acidez de la salsa convirtieron la experiencia en una explosión de sabor. 



Y cómo olvidar la deliciosa bebida que nos recomendaron, el papelón con limón. Al escuchar el nombre, nos quedamos algo asombrados, pues ningún miembro del grupo había escuchado hablar acerca de él. Por tanto, no sabíamos qué esperar, pero cuando nos entregaron el refresco cualquier duda se disipó. A primera vista, este néctar venezolano de color oscuro aparenta tener un sabor dulce, similar al tamarindo, y tiene ese punto refrescante que revitaliza cualquier garganta seca, pero ahí se quedan las semejanzas. El papelón con limón tiene un sabor ligero y dulce acompañado por un toque ácido, el del limón. Un brebaje ideal para cualquier día caluroso de verano.

Tras degustar todos estos manjares, Yosmel añadió que este local ofrece precios imbatibles para estudiantes. De hecho, las empanadas y los tequeños no cuestan más que un euro, así que animamos a todos lo que leáis este post a acercaros a la Calle San Nicolás y transportar vuestro paladar al otro lado del Atlántico. Nosotros, sin duda, repetiremos. 

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